jueves, 4 de agosto de 2011

Despedida

Dejaste partir el beso
como si no fuera tuyo,
cuando el barco
desató del muelle
su forma lentamente.
(La plateada luna
ilumina la escena del adiós).

Tus dedos parecieron pintar,
en la invisible tela del saludo,
la intuición de la ausencia...
Y con un gesto más amplio aún,
desempañaron el espejo
donde tu imagen se alejaba,
en la herida de agua
que separó lo uno de lo otro.
(La fría baranda recibe
la quietud de tu mano
y el mar toca tus ojos
con su salado rocío).

Supiste entonces
que las ausencias
volverían a encontrarse
en el recuerdo,
para despedirse
también en el olvido.
(La tierra se apaga, distante,
en el horizonte de tus párpados).