jueves, 4 de agosto de 2011

Riachuelo

1
Mítico Caronte,
que atado
a tu oscuro destino,
hurgaste en la boca
de la muerte
tu vil recompensa.
Ahora, me parece ver
en este río pestilente
tu vertical figura,
de pié en la quieta
barca, esperando
la mortal carga.

Pero no es el Estigio
este río,
y en sus dos orillas
ardiendo, los muertos
parecen haber perdido
hasta sus almas.
Inmóvil,
bajo la tuerta noche,
que refleja
en la oscura agua
tu fracaso;
vacío el bote,
perdida tu condición
y tu sentido, pareces
el último sobreviviente
de este infierno,
presto a hundir
tu propia alma
en el Hades
que te aguarda

2
- “Ya ni muertos quedan”
(Estos, han perdido
su alma en vida
y vacíos llegan
a la barca de Caronte).
- “Qué pasó? Qué ha pasado?
La luna de los muertos...
hasta tu te apagas!”
No reconozco estas orillas
plagadas de desechos,
ni este río de barro
e indescifrable aceite
en el que flotan los detritus
de la perdida esperanza
y cuya superficie es más infernal
que el propio infierno.”

3
Se ha dado vuelta el mundo
como un oscuro guante,
y los violentos colores
de lo íntimo
se exponen sin piel
a la intemperie.
“Alma, si el mundo es este infierno
no tengo lugar donde llevarte”.