Un lugar en el mundo
detrás de tu ventana.
Allí las estaciones
intentan transformar
la imagen que repite
el tedio del tiempo
en tu retina.
Colaboran
en su esfuerzo
las pequeñas variaciones
de la vida.
Y hasta tu imaginación,
que se engaña
en la esperanza de lo nuevo,
acepta la paciencia
del envejecimiento.